Cuando un pensamiento ligado a la actividad sexual viene a la mente, hay que transformarlo inmediatamente en oscilación del punto de concentración. En teoría, es sencillo pero, en la práctica, es otra cosa y para sostenerse en este trabajo sobre uno mismo, hay que retener en la mente algunos conceptos.

Se dice que «aquel que domina sus sentidos sexuales es como un cochero que puede conducir una diligencia enjaezada con mil caballos».

Comprendemos que los que tienen una actividad sexual normal tendrán más facilidad en esta transmutación. Sin embargo, comprendemos bien que no se trata de castidad como lo predican la iglesia católica, diversas religiones, el
yoga y diversas vías místicas, sino de hacer abstracción durante algunos momentos de todo el despilfarro de energía, lo que hace que para el hombre toda eyaculación esté proscrita durante al menos un periodo de 6 meses a partir del día en el que comience este entrenamiento para llegar al despertar de este formidable poder que es kundalini. Sin embargo, admitimos que algunas excepciones sean no solo tolerables sino incluso saludables. Pues este trabajo debe hacerse únicamente con un mínimo de esfuerzo. Esto debe ser realizado naturalmente; en ningún caso, debe llegar a ser obsesivo.

Lo ideal es que la pareja se someta a este entrenamiento por un acuerdo tácito. Y cuando la necesidad de unión física se haga sentir demasiado, convendrá no precipitar las cosas sino mas bien prever una o dos horas para a la vez continuar con «dejar subir el placer» y a través de esta sobreexcitación, hacer girar el pensamiento. Las caricias, los toques delicados y el pensamiento rimado concurrirán a hacer el acto de una increíble voluptuosidad. Y si además la pareja se conoce sexualmente bien, hasta el punto de poder sentir el momento en el que pueden gozar juntos (lo que implica que siempre hay uno para espera al otro), de la rotación del pensamiento sobre las partes sexuales de la pareja les permitirá llegar a un nivel de placer jamás igualado.

Ahora, comprendemos mejor por qué los místicos y las religiones predican la abstinencia. Sin embargo, hay que saber analizar claramente los fenómenos, pues se producen excesos, por ejemplo, tras la puerta de su celda, algunos monjes disponen de un palo para ayudarles a ensartar su camisa en el pantalón, con el fin de no tocarse... ¿ cuantos de ellos tienen dificultades en soportar la abstinencia? con el tiempo, uno se hace a todo .....

Otra gran diferencia entre el hombre y la mujer: el hombre de menos de 40 años experimenta gran necesidad a nivel sexual. Cuantas mujeres no he oido decir «no piensa mas que en eso». Por el contrario, a los 40 años, las cosas se invierten y es la mujer la que experimenta la mayor necesidad carnal. ¡¡¡Que incompatibilidad, que desarmonía, que inversión y sin embargo tan sencillo de equilibrar a partir del momento en el que el conocimiento del placer sexual se ha adquirido!!! Así, muy a menudo, el hombre de menos de 40 años se pierde en sus pulsiones y la mujer de mas de 40 años en su frustración que, muy a menudo, no colmará. Y para finalizar, no es mas que llegados a los 50 años cuando el hombre y la mujer pueden entrever una escapatoria, pero ¿no es demasiado tarde en todos los sentidos del término...?

Para regresar a nuestra búsqueda de esta transmutación, no se puede pues producir mas que si la actividad mental toma una fuerza especial. Es por lo que el estudio de la sexualidad es indispensable para llegar al despertar de una
kundalini
poderosa, por la fuerza que permite alcanzar al pensamiento y por el mecanismo inverso de la eyaculación.


La eyaculación es en el mundo físico lo que la subida de kundalini es en el mundo del espíritu. Pero una no va sin la otra.

 
 

 

     
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